1. LOS DERECHOS HUMANOS COMO EXPRESIÓN DE LA DIGNIDAD HUMANA

La dignidad de la persona tiene en su dimensión social una eficacia operativa.

1.1. UN MÉTODO HISTÓRICO-DOCTRINAL PARA ESTUDIAR LOS DERECHOS HUMANOS
Entender el pensamiento, la actitud y la praxis de la Iglesia en materia de derechos humanos requiere un estudio del tema. Las ciencias actuales, por el carácter mismo del pensamiento que se estudia, lo elaboran progresivamente a través del desarrollo histórico de las ideas que se relacionan con de los derechos humanos se formulan con experiencias sociológicas, culturales, políticas e históricas.

Los derechos humanos, tal como se van concretando, con muchos altibajos, dificultades y equivocaciones, están en las fuentes del pensamiento cristiano. Ese proceso de positivación jurídica sólo históricamente se ha dado en sus comienzos dentro del contexto de una cultura cristiana. De hecho no encontramos nada parecido en otras culturas, fuera del cristiamismo.

Desde León XIII hasta Juan Pablo II es lenta y difícil la recuperación de la tradición y de una nueva visión, por parte de la Iglesia, en el problema de las libertades públicas y de los derechos humanos.

1.2. LA TERMINOLOGÍA EN LOS TEXTOS MÁS IMPORTAN¬TES DE LOS    DERECHOS HUMANOS.

Expresiones como derechos del hombre, derechos humanos, derechos de la persona humana, derechos fundamentales... son expresiones casi tautológicas y excesivamente genéricas, aunque comunes, desde el s. XVIII. Todo derecho es humano, porque sólo el hombre es titular de derecho en sentido estricto. Esas expre-siones se refieren solo a ciertos derechos del hombre, llamados fundamentales en cuanto aluden a exigencias básicas del ser huma¬no, y por ello fundamentan a los demás derechos humanos.

Antiguamente se hablaba de derechos naturales como aparece en las Declaraciones Americana y Francesa, en cuanto fundados en la naturaleza o, según la escolástica, en el derecho natural y no entendidos únicamente en su formulación positiva y canónica. Durante el siglo XIX se usó el término libertades públicas, civiles o fundamentales para indicar la independencia y defensa de esos derechos frente al posible abuso del Poder. Quizá la expresión más exacta sea derechos fundamentales del hombre, utilizada por la Declaración de la ONU de 1948.

Substancialmente todas las expresiones indican de alguna manera que esos derechos no dependen exclusivamente de normas positivas y que tienen valor previo y superior o independiente de ellas: pertenecen a todo hombre, por el mero hecho de ser hombre, sin diferencias religiosas, sociales o culturales.


1.3. DESARROLLO HISTÓRICO DE LOS DE¬RECHOS HUMANOS.

Para algunos autores todo lo anterior a las primeras declaraciones del s. XVIII sería prehistoria y balbuceos históricos de los derechos humanos fundamentales. Además, en las declaraciones recientes existe una pequeña contradicción añadida: los derechos humanos internacionales no son derecho positivo obligatorio.

Ya hemos relacionado la dignidad del hombre, en su dimensión bíblica, teológica, histórica y social. Ahora lo haremos con los derechos humanos

El A. y N. Testamento ofrecen criterios sobre la persona en su relación con la sociedad y con el poder político. Trasmiten una visión religiosa en la que está presente el poder político.  Ese "humus" bíblico y cristiano se encarnará lentamente en la historia social, según se van entendiendo y asumiendo las vivencias cristianas con mayor o menor intensidad.

1.4. INICIO Y OBSCURECIMIENTO DE LA DOCTRINA SOBRE ESTOS            DERECHOS.

Sto. Tomás y sus seguidores desarrollan una teoría política que incluye derechos civiles y políticos. La autoridad política, fundada en la naturaleza humana creada por Dios, radica en el pueblo o en la sociedad, sujeto del Poder y origen del Estado. Consecuencia inmediata es la igualdad esencial de todos. La transferencia del Poder de la sociedad al rey o príncipe es fruto de un pacto. El sentido de democracia radical faculta para ejercer el derecho de resistencia hasta el tiranicidio. El bien común de la sociedad justifica, por otra parte, la intervención del Estado en la sociedad y en la regulación de la vida económica.

El eclipse de esta doctrina ocurre en los ss. XVII-XVIII cuando la vida político-social evoluciona hacia el absolutismo y se defiende el derecho divino de la realeza. Con el individualismo se justificará el uso incontrolado de los bienes y el iusnaturalismo, como doctrina vacía de religión, se expresará en la fórmula "aunque Dios no existiera".

La Revolución Americana, con sus Declaraciones y la Revolución Francesa con su Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, posteriormente enmendadas, tienen inspiración española y cristiana. La Iglesia no reaccionó en este caso de forma no totalmente adecuada.       

Los descubrimientos de Africa, América, Asia dieron nuevos mundos geográficos, humanos y culturales. También dieron una nueva economía internacional y la primera conciencia de la existencia de la Humanidad como nueva comunidad natural de naciones. Pero en la época moderna se han querido descalificar los siglos XVI-XVII que son un largo período de tradiciones que duran hasta hoy.

Los derechos humanos para la Iglesia son el resultado de una simbiosis entre experiencia y teoría bastante precisas, con declaraciones de derechos humanos y su defensa, más conectados con teólogos, juristas, misioneros y evangelizadores, que con el Magisterio del Papa.

Desde León XIII hasta hay la postura de la Iglesia se decanta y articula dentro de su propia concepción sobre el hombre, la sociedad y el significado y funciones del poder político.

Juan Pablo II, a los miembros de la Comisión Teológica Internacional, les decía que "para confirmar los derechos humanos necesarios mucho ayuda la reflexión teológica sobre la dignidad de la persona humana en la historia de la salvación (...) la revelación cristiana puede aportar los fundamentos necesarios de la dignidad de la persona humana a la luz de la historia de la creación y en las diversas etapas de la historia de la salvación, es decir, de la caída y de la redención" (8) y por eso -continúa- "aconsejo a la Comisión Teológica Internacional investigue cada vez más y propague las razones humanocéntricas y cristocéntricas de los derechos del hombre" .

El tercer capítulo de LC.,  -"liberación y libertad cristiana"-  enuncia los contenidos del tema que va a desarrollar: "las promesas divinas de liberación y su victorioso cumplimiento en la muerte y en la resurrección de Cristo son el fundamento de la 'gozosa esperanza' de la que la comunidad cristiana saca su fuerza para actuar resuelta y eficazmente al servicio del amor, de la justicia y de la paz. El Evangelio es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación que lleva a cumplimiento la esperanza de Israel, fundada en la palabra de los profetas".

1.5. RECUPERACIÓN DE LA DOCTRINA DE LOS DERECHOS HUMANOS PARA.

La inserción del espíritu cristiano como raíz de los derechos humanos, llamados "libertades sociales y civiles", y la recuperación de su dimensión religiosa, es lenta y difícil durante los ss. XIX y XX. Ayudan a ello el catolicismo liberal (Lamme¬nais, Lacordai¬re, Montalem-bert), que buscaba las libertades civiles y el catolicismo social (Ozanan, Ketteler, la Unión de Friburgo), que se oponía a los abusos del capitalismo y defendía el proletariado y sus derechos de vida, de salario, asociación, etc.

a) ALGUNOS DERECHOS HUMANOS MÁS IMPORTANTES EN LA DSI.

No pretende hacer una declaración completa de derechos humanos sino indicar los principales según la situación y las necesidades del momento declaratorio desde una posición equidistante entre la teoría abstracta y la concrección excesiva porque con una carecería de universalidad y con otra caería en la transitoriedad.

El derecho a la vida. Para la Biblia la vida es un don de Dios. Tiene un valor divino porque de Él participa, con independencia de sus cualidades y de su utilidad social, en todas sus formas, no solo biológica y en todas las dimensiones del hombre. Es el más fundamental y supone a los restantes derechos.

El derecho a la libertad religiosa. Se trata de la libertad de conciencia y por tanto de religión para dar culto a Dios y practicar la fe.

El derecho a la participación en la vida social. Implica la necesidad de la educación en la participación cívica y política. Su carencia es una forma de pobreza. No se puede dar sin el derecho de asociación, para formar, entre otras, sindicatos y asociaciones intermedias.

El derecho a la participación económica con el derecho de iniciativa económica (SRS. CA.) para todos los miembros de la comunidad política, por la función social misma de la propiedad individual y colectiva.

El derecho de los pueblos a salir de la miseria, ante la realidad del problema Norte-Sur. Frente a la dependencia está  la solidaridad y la exigencia de creación de nuevas solidaridades

B) DE LEÓN XII A PÍO XII.

León XIII, inicia una recuperación dentro de una más amplia apertura y aceptación de instituciones e ideas que estaban formando el mundo socio-político surgido de las revoluciones del s. XVIII. León XIII dialoga con el mundo moderno, condenado casi sin matices por sus inmediatos predecesores, muy condicionados en su pontificado. Él cambia de actitud con moderación la doctrina y la actitud oficial de la Iglesia.

En la encíclica Libertas incorpora a la DSI las "li-bertades modernas separando lo que en éstas hay de bueno de lo que en ellas hay de malo" porque en ellas se identifica lo nuevo en cuanto bueno que coincide con la verdad permanente. Como libertades concretas desarrolla la libertad de cultos, que rechaza cuando se identifica con "el derecho de desnaturalizar impunemente una obligación santísima y de ser fiel a ella, abandonando el bien para entregarse al mal". La libertad de expresión y de imprenta, que admite "en las materias opinables, dejadas por Dios a la libre discusión de los hombres (...) muchas veces conduce al hallazgo y manifestación de la verdad" . La libertad de enseñanza, "circunscrita dentro de ciertos límites, para evitar que (...) se trueque impunemente en instrumento de corrupción". La libertad de conciencia, por la "que el hombre en el Estado tiene el derecho de seguir (...) la voluntad de Dios y de cumplir sus mandamientos sin impedimento alguno (...) ha sido siempre el objeto de los deseos y del amor de la Iglesia".

Entre los documentos políticos de León XIII, destaca ID. (19-21) expresando fundamentalmente el sentido negativo de las libertades. Pero hay que entenderlas también positivamente según la doctrina de la toleran-cia: "no se opone la Iglesia, sin embargo, a la tolerancia por parte de los poderes públicos de algunas situaciones contrarias a la verdad y a la justicia para evitar un mal mayor o para adquirir o conservar un mayor bien".

Así que "donde estas libertades estén vigentes, usen de ellas los ciudadanos para el bien, pero piensen acerca de ellas lo mismo que la Iglesia piensa"  y pueden, p.e., "procurar otra organización" frente a la tiranía o "preferir para el Estado una toma de gobierno moderado" o "participar en la vida pública" para "liberarse de la dominación de una potencia extranjera o de un tirano" o hasta "que los ciudadanos gocen de medios más amplios para aumentar su bienestar".

Pío XI sufre los totalitarismos comunista (1917), fascista (1925) y nazi (1933); las consecuencias económico-sociales de la primera posguerra, con la crisis del año veintinueve y posteriores; el personalismo de entreguerras y la reacción contra la dominación del Estado. Son las nuevas experiencias históricas que hacen avanzar a la DSI.

La DSI plantea los derechos socio-económicos y configura el principio de subsidiariedad. También reconoce el derecho natural como fundamento de derechos anteriores y superiores al Estado.

La DSI tiene delante el comunismo ateo del que la Iglesia analiza su teoría y sus resultados y al que se opone porque "Dios ha enriquecido al hombre con múltiples y variadas prerrogativas: el derecho a la vida y a la integridad corporal; el derecho a los medios necesarios para su existencia; el derecho de tender a su último fin por el camino que Dios le ha señalado; el derecho, finalmente, de asociación, de propiedad y del uso de la propiedad". Como tales derechos "han sido impuestos por Dios", son las autoridades del Estado las que "tienen el derecho de obligar al ciudadano al cumplimiento coactivo de esos deberes cuando se niega ilegítimamente a ello, así también la sociedad no puede despojar al hombre de los derechos personales que le han sido concedidos por el Creador". Añade también: "hemos definido claramente el derecho y la dignidad del trabajo, las relaciones de apoyo mutuo y de mutua ayuda que deben existir entre el capital y el trabajo y el salario debido en estricta justicia al obrero para sí y para su familia".

DSI, denuncia los errores del racismo, partiendo del derecho natural: "a la luz de las normas de este derecho natural puede ser valorado todo derecho positivo, cualquiera que sea el legislador" incluido el principio nazi que afirma: "'derecho es lo que es útil a la nación'" . Respecto a la libertad religiosa afirma que "las leyes que suprimen o dificultan la profesión y la práctica de esta fe están en oposición con el derecho natural" . Igual hace con "las leyes y demás disposiciones semejantes que no tengan en cuenta la voluntad de los padres en la cuestión escolar o la hagan ineficaz con amenazas o con la violencia" . Dichas leyes "son efecto de la violencia, y, por lo tanto, sin valor jurídico alguno" .

Pío XII vive un primer contexto histórico de guerra, el triunfo del comunismo, un nuevo orden socio-político y económico con el sistema democrático como ideal político. En el mundo se implanta la ONU. En Europa nace un proceso de unión. Paralelamente se aliena la sociedad por la mayor intervención del Estado, la influencia de los medios de comunicación, la importancia de la opinión pública y la "despersonalización".

Su primera encíclica SP. afirma que la comunidad universal de los pueblos fundada en la ley natural es obligatoria y denuncia dos errores de orden social y político: olvidar la ley de la solidaridad humana y de la caridad y concebir de manera totalitaria el orden político.

Según el Radiomensaje de Pentecostés (1941) "tutelar el campo intangible de los derechos de la persona humana y hacerle llevadero el cumplimiento de sus deberes, debe ser oficio esencial de todo poder público" . En el Radiomensaje de Navidad (1942) se refiere al orden interno de los Estados donde la paz es convivencia en el orden y en la tranquilidad diciendo que "el origen y fin de la vida social ha de ser la conservación, el desarrollo y el perfeccionamiento de la persona humana (...y sin) esa interna y esencial conexión con Dios de todo cuanto se refiere al hombre, o prescinda de ella, sigue un falso camino".

Además "la razón, iluminada por la fe, asigna a cada persona y a cada sociedad particular en la organización social un puesto determinado y digno, y sabe, para hablar sólo del más importante, que toda actividad del Estado, política y económica, está sometida a la realización permanente del bien común". Después desarrolla los fundamentos del orden y la paz social a través de la dignidad y derechos de la persona humana, de la unidad social y familiar, del trabajo, de un orden jurídico que termine concibiendo el Estado según el espíritu cristiano.

En el Radiomensaje de Navidad (1944), se refiere a la democracia, distinguiendo entre ciudadanos y masas y negando el absolutismo del Estado. El orden internacional nuevo pide un órgano común para el mantenimiento de la paz. Es un tema al que volverá en el Radiomensaje de Navidad (1952) hablando de la despersonalización del hombre moderno por "una gigantesca máquina administrativa" que encamina a la sociedad "hacia el desconocimiento de la persona" cuando "todo diseño o programa debe estar inspirado por el principio de que el hombre, como sujeto, custodio y promotor de los valores humanos, está por encima de las cosas, incluso por encima de las aplicaciones del progreso técnico" .

C) DE JUAN XXIII A PABLO VI.

En Juan XXIII el tema ya aparece como doctrina en su primera encíclica, sobre la dignidad de la persona humana es el transcendental principio de toda la doctrina social.

Ofrece la declaración de los derechos y deberes de la persona humana. Afirma que una carta de derechos constitucionales es de suma importancia para la vida social y política. También lo es la Declaración universal de los derechos del hombre, de la ONU, a pesar de sus limitaciones.

La declaración que hace, tiene unas características generales: integra lo tradicional y la novedad; ve la manifestación de la persona en la vida social a través de los derechos y deberes cuyo carácter no es sólo formal y abstracto sino social. El catálogo de derechos que presenta no es, ni pretende ser, exhaustivo. En ellos se da una correlación de derechos y deberes aunque no enumera directamente los deberes.

El derecho natural y el derecho de la persona marcan el orden moral que es interior y tiene propiedades universales, inviolables e individuales con tres aspectos: el orden objetivo, el conocimiento natural como fuerza moral y su obligatoriedad y vigor jurídico. El fundamento último de todo ello está en Dios.

Del Concilio, para conocer este tema, es imprescindible la Constitución GS. y la declaración Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa. Pero el Concilio no hace una norma jurídica o declaración de derechos; no hay orden sistemático para tratarlos sino que están incluidos en los distintos temas y tienen diversas aplicaciones.

No obstante, se puede hacer un intento de sistematización de los derechos fundamentales que contiene. Indudablemente estos derechos y sus correspondientes deberes están sometidos a unos límites.

Los derechos fundamentales de la persona humana en sí misma: a la vida y medios necesarios; a la vida del espíritu (libertad de concien¬cia); a la libertad de pensamiento e investigación y a la educación y a la cultura.

Como ser social y comunitario en general, la persona tiene derecho a vivir en sociedad, asociarse, no ser discriminado, a la igualdad y participación activa en la vida social, a los medios de comunicación y a la seguridad social y jurídica.

También tiene la persona derechos como ser familiar.

La persona tiene derechos en cuanto ser trabajador, a una distribución de bienes, a la propiedad y a la participación en la vida económica.

Y derechos de la persona como ser político, como ciudadano del mundo y como ser religioso.

Pablo VI se ocupa en ES. del diálogo Iglesia-mundo, en la línea del Concilio. Después, en el Discurso a las Naciones Unidas (1965) dice que construir la paz, pasa por la ONU que promociona los derechos del hombre y tienen un fundamento espiritual.

Habla de los fundamentos cristianos y muestra cómo la fe los transforma cuando se introduce en su misma dinámica interna. Habla también de los derechos de los pueblos pobres al desarrollo. Después procederá a la creación de la Jornada de la Paz, cada 1 de enero, buscando la educación teórica y práctica en el respeto de los derechos fundamentales de la persona y está generando DSI con el Mensaje Pontificio para ese día.

OA. dice que la promoción real de los derechos humanos exige el reconocimiento jurídico de una sociedad democrática cuya cultura o culturas han de ser evangelizadas "tomando siempre como punto de partida la persona y teniendo siempre presentes las relaciones de las personas entre sí y con Dios" según EN. (20).

C) LOS DERECHOS HUMANOS EN JUAN PABLO II. DESARROLLO Y           APLICACIONES.

Juan Pablo II, desde su primer mensaje al mundo (17 oct. 1978) habla sobre los derechos humanos. Dos meses después (2 dic. 78) envía un Mensaje al Secretario General de la ONU en el 30 aniversario de la Declaración.

En su primera encíclica, coloca al hombre como el primer camino de la Iglesia y tras la alusión directa a la ecología, al miedo del hombre  -¿del progreso o de la amenaza?-  aclara, aunque los derechos del hombre tienen "letra y espíritu" , el hombre es el centro de la vida social "de los programas, situaciones, regímenes". Existe una relación entre los derechos del hombre y el bien común.
Trata los derechos de los hombres del trabajo. Entre e-ellos están las relaciones del empresario directo e indirecto con los del trabajador. Éste tiene derecho a la remuneración y al empleo -el paro "puede convertirse en una calamidad social", al salario y a otras ayudas sociales. La mujer, laboralmente, ha de ser considerada en su especificidad. Para todos es el derecho al descanso y a la seguridad social (pensión, vejez, accidente). También el derecho a asociarse, a sindicarse, a la huelga. Este derecho es extensivo a los trabajadores agrícolas. Los minusválidos y los emigrantes, han de ser igualmente tenidos en cuenta en este campo.

En el vigésimo aniversario de PP., considera como as-pectos positivos del mundo contemporáneo los derechos humanos y la preocupación ecológica. El derecho al desarrollo lleva en sí un respeto a los derechos humanos y un carácter moral del mismo. Por eso hay que conservar la naturaleza, tema que completará después.

No usa el término ley natural sino el de "la naturaleza específica del hombre, creado por Dios a su imagen y semejanza". A menudo habla de los derechos del hombre en todas sus tipologías: los políticos, los sociales, los de los pueblos, los de un ambiente ecológicamente sano.

"El verdadero desarrollo, según las exigencias propias del ser humano, hombre o mujer, niño, adulto o anciano, implica sobre todo por parte de cuantos intervienen activamente en ese proceso y son sus responsables, una viva conciencia del valor de los derechos de todos y de cada uno a la utilización plena de los beneficios ofrecidos por la ciencia y la técnica".

En el orden nacional es muy importante que sean respetados todos los derechos: el derecho a la vida, de la familia; la justicia en las relaciones laborales; los derechos concernientes a la vida de la comunidad política; los basados en la vocación trascendente del ser humano como el derecho a la libertad de profesar y practicar el propio credo religioso.

En el orden internacional "es necesario el pleno respeto de la identidad de cada pueblo, con sus características históricas y culturales", y que "tanto los pueblos como las personas individualmente deben disfrutar de una igualdad fundamental sobre la que se basa, p.e., la Carta de la Organización de las Naciones Unidas: igualdad que es el fundamento del derecho de todos a la participación en el proceso de desarrollo pleno".

También es central "la dignidad del hombre". Hoy el "ideal democrático junto con una viva atención y preocupación por los derechos humanos" pide que los pueblos salidos del totalitarismo, reconozcan explícitamente estos derechos, que "no siempre son respetados totalmente" en países democráticos  donde "a veces parece que han perdido su capacidad de decidir según el bien común".

Los derechos del trabajo y de los trabajadores (libertad, "obediencia a la verdad" y respeto de los derechos humanos) están ya en el "corpus politicun" de León XIII. Entiende la guerra como efecto del concepto de libertad y de unos derechos humanos no sometidos a la verdad objetiva (17) Pero en la postguerra "un sentimiento más vivo" ha elaborado "un nuevo 'derecho de gentes'" partiendo de la Declaración de la ONU. La Santa Sede ha dado una constante aceptación" .

"Los derechos de la conciencia humana, vinculados a la verdad natural y revelada" y la democracia requieren unos derechos humanos como su "auténtico y sólido fundamento". Uno de los principales es el derecho a la vida. Incluso en las democracias no siempre son respetados totalmente estos derechos.

5. LA RELACIÓN PERSONA-SOCIEDAD.

La idea de sociabilidad natural del hombre está directamente conectada con su naturaleza social. Aparece ya en la concepción de la patrística (s. Agustín) y con la escolástica (Sto. Tomás, Vitoria) llega a formar parte de la mentalidad del mundo moderno.


5.1. DSI. SOBRE LA RELACIÓN PERSONA-SOCIEDAD.

El tema está presente en la DSI. desde los primeros documentos de León XIII. Para las Orientaciones la "relación entre la persona y la sociedad son mutuas y necesarias. Nacen con la persona, 'por su innata indigencia y por su natural tendencia a comunicar con los demás'". Son el fundamento de toda sociedad y de sus exigencias éticas. Tal interdependencia está presente en el entramando de la vida social del hombre. Pero no se trata de entender lo 'social’ como lo 'colectivo' pues "la fuerza y el dinamismo de esta condición social de la persona se desarrolla plenamente en sociedad, que ve, por consiguiente, acrecentarse las relaciones de convivencia tanto a nivel nacional como internacional".

Pío XI en su encíclica DR. después de exponer la revolución que el comunismo hace del hombre, de la familia y del sociedad a materia y colectividad (10-14), "presenta, frente a éste la verdadera noción de la civitas humana, (...) enseñada por la razón y por la revelación por medio de la Iglesia" y la articula a partir de Dios, que fundamenta al hombre, fija la constitución y prerrogativas de la familia.

Juan XII, fijando la DSI dice: "la Iglesia católica enseña y proclama una doctrina de la sociedad y de la convivencia humana" basada en el hombre, "causa y fin de todas las instituciones sociales".  cuando trata los deberes de los hombres en conexión necesaria con los derechos, conside¬ra el de colaborar con los demás y dice que "al ser los hombres por naturaleza socia¬bles, deben convivir unos con otros y procurar cada uno el bien de los demás".


5.2. EL FENÓMENO DE LAS CRECIENTES RELACIONES SOCIALES.

GS. tienen en cuenta la naturaleza y la vocación comunitarias del hombre, según el plan de Dios, desde el origen hasta la consumación, pasando por el mandamiento nuevo, lo cual "demuestra que el desarrollo de la persona humana y el crecimiento de la propia sociedad están mutuamente condicionados porque el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana, la cual, por su misma naturaleza, tiene absoluta necesi-dad de la vida social" que "engrandece al hombre en todas sus cualidades y le capacita para responder a su vocación".

En nuestra época hay un fuerte proceso social en el que "por varias causas, se multiplican sin cesar las conexiones mutuas y las interdependencias; de aquí nacen diversas asociaciones e instituciones tanto de derecho público como de derecho privado". Es el "fenómeno, de la socialización, que, aunque encierra algunos peligros, ofrece, sin embargo, muchas ventajas para consolidar y desarrollar las cualidades de la persona humana y para garantizar sus derechos".

5.2.1. EL ASPECTO POSITIVO: FAVORECE A LA PERSONA Y GARANTIZA        SUS DERECHOS.

GS.  ve un aspecto positivo porque "a través del trato con los demás, de la reciprocidad de servicios, del diálogo con los hermanos, la vida social engrandece al hombre en todas sus cualidades y le capacita para responder a su vocación". Esto ofrece "muchas ventajas para consolidar y desarrollar las cualidades de la persona humana y para garantizar sus derechos". También para las Orientaciones este aspecto "no puede ser acogido sino positivamente, dado que permite lograr la realización de la solidaridad humana y favorece la ampliación del marco de las actividades materiales y espirituales de la persona".

La doctrina conciliar recoge lo expuesto sobre la socialización plasmada "la mayoría de las veces, por el derecho público o por el derecho privado", lo que "es indicio y causa, al mismo tiempo, de la creciente intervención de los poderes públicos". "Esta tendencia ha suscitado por doquiera, sobre todo en los últimos años, una serie numerosa de grupos, de asociaciones y de instituciones para fines económicos, sociales, culturales, recreativos, deportivos, profesionales y políticos, tanto dentro de cada una de las naciones como en el plano mundial"

También "permite que se satisfagan mejor muchos derechos de la persona humana, sobre todo los llamados económico-sociales" de los que enumera bastantes.

Pero esto reduce "el radio de acción de la libertad individual" creando situaciones "que hacen extremadamente difícil pensar por sí mismo", "obrar por iniciativa propia, asumir convenientemente las responsabilidades personales y afirmar y consolidar con plenitud la riqueza espiritual humana". Para evitarlo es preciso "que los gobernantes profesen un sano concepto del bien común", que, hacia fuera, "las múltiples asociaciones privadas (...) tiendan a su fines específicos con relaciones de leal colaboración mutua y de subordinación a las exigencias del bien común" y, hacia dentro, "sus respectivos miembros sean considerados (...) como personas y llamados a participar activamente en las tareas comunes".

Se necesita, además, un equilibrio entre "el poder de que están dotados, así los ciudadanos como los grupos privados, para regirse con autonomía" y "de otra parte, la acción del Estado que coordine y fomente a tiempo la iniciativa privada". Procediendo adecuadamente "contribuirán no sólo a fomentar en éstos la afirmación y el desarrollo de la personalidad humana, sino también a realizar satisfactoriamente aquella deseable trabazón de la convivencia entre los hombres que (...) es absolutamente necesaria para satisfacer los derechos y las obligaciones de la vida social".

5.2.2. EL ASPECTO NEGATIVO: LAS ESTRUCTURAS DE PECADO.

Hay un aspecto negativo en la sociabilidad humana: "al negarse con frecuencia a reconocer a Dios como su principio, rompe el hombre la debida subordinación a su fin último, y también toda su ordenación tanto por lo que toca a su propia persona como a las relaciones con los demás y con el resto de la creación. Es esto lo que explica la división íntima del hombre. Toda la vida humana, la individual y la colectiva, se presenta como lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas" (GS. 13).

"Cuando la realidad social se ve viciada por las consecuencias del pecado, el hombre (...) encuentra nuevos estímulos para el pecado" (GS. 25). Este texto le sirve a para afirmar: "la suma de factores negativos, que actúan contrariamente a una verdadera conciencia del bien común universal y de la exigencia de favorecerlo, parece crear, en las personas e instituciones, un obstáculo difícil de superar". Son las "estructuras de pecado (...que) están unidas siempre a actos concretos de las personas (...) y son fuente de otros pecados, condicionando la conducta de los hombres".

Y poco después afirma que los diez Mandamientos, cuando no se cumplen, introducen en el mundo "condicionamientos y obstáculos que van mucho más allá de las acciones y de la breve vida del individuo [y que] afectan asimismo al desarrollo de los pueblos, cuya aparente dilación o lenta marcha debe ser juzgada también bajo esta luz".

En este análisis genérico de orden religioso destacan "el afán de ganancia exclusiva, por una parte; y por otra, la sed de poder, con el propósito de imponer a los demás la propia voluntad (...y) nos hallamos ante la absolutización de actitudes humanas, con todas sus posibles consecuencias". De hecho ambas actitudes van "indisolublemente unidas, tanto si predomina la una como la otra" y pueden afectar por igual a las naciones y a los bloques. En el descubrimiento de las estructuras de pecado encuentra también la DSI otra forma de insistir en la primacía de la persona sobre las estructuras sociales pese a "la complejidad de los problemas que han de afrontar las sociedades y también de las dificultades para encontrarles soluciones adecuadas" (LC., 75).

El Catecismo de la Iglesia Católica habla de "la persona y la sociedad" empezando por el "carácter comunita¬rio de la vocación humana", apelando "a las capacidades espiri¬tuales y morales de la persona y a la exigencia permanente de su conver¬sión interior para obtener cambios sociales que estén realmente a su servicio. La prioridad reconocida a la conversión de corazón no elimina en modo alguno, sino, al contrario, impone la obligación de introducir en las instituciones y condiciones de vida, cuando inducen al pecado, las mejoras convenientes para que aquéllas se conformen a las normas de la justicia y favorez¬can el bien en lugar de oponerse a él.





5.3. SOCIALIZACIÓN ECONÓMICA. TENSIÓN ENTRE SOCIALIZA¬CIÓN Y   PERSONALIZACIÓN.

El Estado moderno, transformado en máquina administrativa gigantesca, invade todos los sectores de la vida. Eso pone al hombre en un estado de temor y angustia, entre el yo y el nosotros, que frecuentemente despersonaliza.

Pío XI, cuando analiza las relaciones entre capital y trabajo, condena el liberalismo extremo y también la doctrina que defiende "que, quitando únicamente lo suficiente para amortizar y reconstruir el capital, todo el producto y el rendimiento restante corresponde(a) en derecho a los obreros" también condena la teoría y la praxis de los socialistas, “según los cuales todos los medios de producción deben transferirse al Estado, esto es, como vulgarmente se dice, 'socializarse'".

Pío XII, hablando a los obreros católicos italiano, diferenciados específicamente en su organización de los sindicatos, justifica la socialización [económica] "solo en los casos en que se presenta realmente requerida por el bien común", como único medio eficaz "para remediar el abuso o para evitar un desperdicio de las fuerzas productivas" y también "para asegurar el ordenamiento orgánico de estas mismas fuerzas y dirigirlas en beneficio de los intereses económicos de la nación", sin negar que "la socialización implica la obligación de una congrua indemnización" que resultará de calcular "lo que en las circunstancias concretas es justo y equitativo para todos los interesados" (GS., 65b).

Resumen 



Los derechos humanos, tal como se van concretan-do, con muchos altibajos, dificultades y equivoca-ciones, están en las fuentes del pensamiento cristiano.

Desde el s. XVIII. Todo derecho es humano, porque sólo el hombre es titular de derecho en sentido estricto. Esas expresiones se refieren solo a ciertos derechos del hombre, llamados fundamentales en cuanto aluden a exigencias básicas del ser humano, y por ello fundamentan a los demás derechos humanos.

El A. y N. Testamento ofrecen criterios sobre la persona en su relación con la sociedad y con el poder político. Trasmiten una visión religiosa en la que está presente el poder político. 
Los derechos humanos para la Iglesia son el resultado de una simbiosis entre experiencia y teoría bastante precisas, con declaraciones de derechos humanos y su defensa, más conectados con teólogos, juristas, misioneros y evangelizadores, que con el Magisterio del Papa. Juan Pablo II, a los miembros de la Comisión Teológica Internacional, les decía que "para confirmar los derechos humanos necesarios mucho ayuda la reflexión teológica sobre la dignidad de la persona humana en la historia de la salvación.

Algunos derechos importantes:

El derecho a la vida. Para la Biblia la vida es un don de Dios. Tiene un valor divino porque de Él participa, con independencia de sus cualidades y de su utilidad social, en todas sus formas, no solo biológica y en todas las dimensiones del hombre.

El derecho a la libertad religiosa. Se trata de la libertad de conciencia y por tanto de religión para dar culto a Dios y practicar la fe.

Por tanto hay papas que también dan su opinión:

 Pablo VI, habla de los fundamentos cristianos y muestra cómo la fe los transforma cuando se introduce en su misma dinámica interna. Habla también de los derechos de los pueblos pobres al desarrollo. Después procederá a la creación de la Jornada de la Paz, cada 1 de enero, buscando la educación teórica y práctica en el respeto de los derechos fundamentales de la persona y está generando DSI con el Mensaje Pontificio para ese día.

Juan Pablo II, en su primera encíclica, coloca al hombre como el primer camino de la Iglesia y tras la alusión directa a la ecología, al miedo del hombre  -¿del progreso o de la amenaza?-  aclara, aunque los derechos del hombre tienen "letra y espíritu" , el hombre es el centro de la vida social "de los programas, situaciones, regímenes". Existe una relación entre los derechos del hombre y el bien común.

Trata los derechos de los hombres del trabajo.
El Catecismo de la Iglesia Católica habla de "la persona y la sociedad" empezando por el "carácter comunitario de la vocación humana", apelando "a las capacidades espirituales y morales de la persona y a la exigencia permanente de su conversión interior para obtener cambios sociales que estén realmente a su servicio.

Para finalizar, el Estado moderno, transformado en máquina administrativa gigantesca, invade todos los sectores de la vida. Eso pone al hombre en un estado de temor y angustia, entre el yo y el nosotros, que frecuentemente despersonaliza.

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CRITICA 

Los derechos humanos son de vital importancia para el buen desarrollo de cada  uno de nosotros por tanto la iglesia tampoco se  queda atrás pues a través  de los tiempos nuestros santos padres  han defendido el derecho a la vida como prioridad  de la existencia.

Por tanto desde el siglo XVIII se  abre la puerta oficial al respeto de la dignidad de cada persona sin importar raza, sexo, condición o religión que practiquen de modo que se organiza  la famosa Organización de las Naciones Unidas  donde actualmente participan 58 estados de todo el mundo en busca de la paz, la dignidad y el respeto entre los pueblos y las personas de los pueblo que hacen partes.

 También es importante recalcar que casi todas las constituciones políticas o los decretos organizados  en los diferentes países en favor del hombre se puede decir que la gran mayoría son tomados de las sagradas escrituras las cuales tiene un gran contenido en favor siempre de la vida, la dignidad y la importancia de valorar a todo el mundo sin importar su condición.
Pues el mismo Jesús, siempre valoro a cualquier persona con la que se cruzaba, pues no dejo un mensaje súper claro es ver que nadie puede ser mayor o superior que nadie pues aunque algunas personas tengan dinero, fama y lujos en la vida y otros no tenga si no el pan de cada día, todos venimos de Dios y a Dios volveremos para agradecer el derecho a la vida que no ha adquirido.

Pero es preocupante en nuestra actualidad ver como estos derechos se están perdiendo por ideologías que lo único que hacen es desarmar o acabar con la dignidad del hombre, es preocupante ver como muchas empresas, gobiernos o instituciones tanto religiosas como sociales, están acabando con la dignidad y el respeto que se merece cada persona al momento de trabajar, pues en vez de colaborarle a cada uno de ellos, lo único que hacen es explotarlos y explotarlos  sin recibir una buena bonificación.

Además exigimos hoy en día derechos de vida por nuestros animales pero estamos aprobando en cortes constitucionales y en muchos países el aborto libre como si nuestra misma especie no valiera lo necesario para matar a tantos inocentes de los vientres de sus madres, por consiguiente es preocupante para mí como joven, ver la autodestrucción de nosotros los humanos en todos los aspectos, pues ya no respetamos ni al indefenso ni al que se lo merece por tanto creo que debemos hacer uno reevaluación de las nuevas normar o modas  de ciertas ideologías de algunos grupos que lo único que desean es desprestigiar la dignidad humanada que es tan preciada, valorada y tan llena de principios dados por nuestro creador Dios el cual lo único que desea es  ver a sus hijos felices. 


Para finalizar en este escrito quiero agradecer a los ultimo sucesores de san Pedro o vicarios de Cristo como León XIII, Pio XII, Juan XXII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco I, que no se han quedado callados y antes de ser sucesores de san Pedro también han vivido la marginalidad que viven nuestros ciudadanos en el transcurrir de la vida, pues sus escritos, encíclicas y discursos antes el mundo entero han hecho de que no todo el mundo recapacite pero si una parte que estaba lejos o que quería seguir esta ideologías, por tanto agradecerle pues su labor es esta defender a sus ovejas de esos lobos  feroces que lo único que desean es destruir la obra de Dios pero que estamos seguro que nunca el señor nos dejara solo y que estamos siempre acompañados por él, antes, ahora y hasta el día que tengamos que marchar a su reino 

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